Ciudadano del mundo. Libre pensador. Iniciado en los misterios de la vida. Obrero de la undécima hora. Emperador de sí mismo. Teórico. Disléxico. Quimérico. Alquímico. Esdrújulo. Amante del balón y las patadas. Ex integrante de la Federación Galáctica.
Hoy leí apenas el resto de tus comentarios. El eterno infinito sabe que te busqué cientos de noches antes. Ahora no puedo dormir. Esto no está bien. Este es el mensaje que de madrugada escupió la mar, amores imposibles son dos palabras que nunca deberían conjugarse:
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles que escriben en canciones el trazo
Exacto, las cosas se dieron así. ¿quién decidió irse primero?, ¿por qué?, ¿importa?. El motivo vos lo sabes bien. Opté no volver por que terminé perdiendo, quedé en números rojos. Después la vida siguió y yo sin ti. Aún recuerdo lo último que me dijiste, parece que fue ayer. Debido al daño colateral decidí no volver a pensarte. Y ahora te sueño T2, tu recuerdo me reconforta, me pone raro. Y a pesar de traicionarme a mi mismo, me deleito recordando, pensándote. Dios.
Fue en el piso de cemento fresco de un almacén en vacaciones donde nuestras iniciales quedaron para resistir al tiempo, a nosotros mismos, quizás.
Tengo que decirte muchas cosas, pero todo será hasta que regreses por aquí.
Botella mar adentro: puede que tengas razón respecto al lobo de las estepas y su bufanda melancólica pintada al cuello, pero el tiempo, la razón y el corazón lo confirman: mi historia personal tiene un antes y un después de ti.
Recuerdo este epígrafe: "sólo quiero que me leas, como quiero que me leas". Es increíble saber de ti. Yo hice lo mío, entre otras cosas, conocí gente, caminé por el mundo, lógico: acerté y fallé, descendí cual Virgilio y ascendí rompiendo el círculo de fuego. Tuve que soltarte a petición expresa, a José Alfredo y a tí les falló el tequila y una rienda de mala calidad metafórica: nunca te comparé.
Lo mío contigo -que no lo mismo a lo tuyo conmigo- fue amor puro, diamante en bruto, delicado, loco, inocente, sin asideros, febril, generoso, suicida; si, de ese tipo de amor que siempre permanecerá porque no pudo ser, porque uno de los dos decidió quedarse en el camino para la realización del otro. Amor que formó, que preparó para lo que vendría. Sentimiento que "avasalló como un ciclón" y que hoy me me mantiene en el centro de mi mismo, lúcido, estoico. Recuerdo de besos sabor diente y ropa húmeda, espiral de emociones inacabadas que hubieron de quedarse donde nadie supiera. Nostalgia, sentimiento que me guiña el ojo y se acomoda, al lado mío -antes de dormir- susurrándome al oído: solo quiero que me sientas, como quiero que me sientas.
Botella con mensaje mar adentro hacía el pasado. Espero.
Te observé a lo lejos. No usé mensajeros y de hecho, ningún tipo de comunicación. Tengo palabra. Pagué lo que debía hace tiempo. Me da gusto por vos: paquete de anillos, con estufa incluida, claro, de ser feliz se trata.
Después de todo, nunca se deja de amar, tan solo lo hacemos de otra manera, no sé si mas profunda o menos emocional o quizás interviene el intelecto, la decisión propia, si, esa que te ayuda a vaciar esa parte del corazón y traslada todo lo que sentiste al banco de la la memoria, archivo al que solo tu puedes acceder hasta que decides borrarlo o tatuarlo en piel permanentemente .
Es simple carnalito, me acorde de ti escuchando a Ninot. Donde quiera que el eterno infinito te haya asignado asiento en su nave interdimensional, asómate a la venta, busca la tierra y recibe acuse de recibo.
No quise hacer una nota emotiva, catártica, en la que terminas lamentando por qué el sol volvió a salir el 3 de Agosto y el mundo no colapsó por la partida de mi papá. Estas no son líneas en las que terminaré reclamando al cielo la indolencia de la gente que no sabe que tenemos una pena tan grande que no cabe en nosotros. No. Tampoco es eso.
Simplemente, quiero decirles cómo me gustaría que recordaran a Alejandro Bastida Belmont, mi padre, nuestro padre.
Sé que mi mamá, cada uno de mis hermanos, sobrinos, tíos, primos e incluso yernos y nueras, lo recuerdan de una manera particular, quizás cada uno de ellos tenga una anécdota o vivencia personal con él que los demás desconocemos. No se trata de compartir esas memorias porque no acabaríamos nunca.
No obstante, me gustaría que mientras se le da lectura a este breve texto, me presten su atención y mentalmente le agradezcan a Dios por haber puesto a mi papá en tu vida, así sea incidentalmente, prometo ser breve:
Papá Alejandro fue el mejor ser humano que pudimos tener como padre.
En el encontrabas a un soldado de la vieja guardia, el era de esos guerreros de extinta estirpe que portaban al exterior una coraza de acero duro y frío, pero al interior del traje el corazón no le cabía en el pecho.
Fue un gran favorecido de Dios. Ya que permanentemente era prosperado gracias a su fe, y visión, pero sobre todo a su constancia al hacer bien las cosas.
Fue un hombre rico en integridad e iniciativa. No desperdiciaba las palabras, ni el tiempo, siempre tuvo ases bajo la manga, conejos en la chistera con los que terminaba sorprendiéndote. Era constantemente el primero en decir: qué y cómo enfrentar las adversidades, cuándo celebrar, por dónde abordar las cosas, siempre fue la primer mano de la obra.
Hombre generoso y solidario de tiempo completo. En caso de alguna contingencia, podía ser tu soporte, una respuesta, guía de fácil acceso. Hizo y dio por nosotros mucho más de lo que quizás merecíamos y nunca pidió el reconocimiento privado por sus acciones, menos el público.
Así fue mi padre: un lobo estepario en lo social, pero amigo y compañero fiel, leal, disponible, hombre de una sola pieza para los que él estimaba.
Esposo y padre, responsable, amante de su esposa, hijos, nietos, señor de su casa. Cuando hubo que sacrificar lo personal lo hizo en silencio y por amor a su familia. Gracias a ese esfuerzo sus hijos pudimos prepararnos para enfrentar la vida.
A pesar de que mi padre era nuestro timón, labró su propio camino. No le debe nada a nadie excepto a Dios. Insisto, fue un favorecido del Padre por su fe y disciplina. Fue un magnifico proveedor y logró todo lo que se propuso.
Mi papá nos legó su ejemplo de amor por los suyos, de trabajo, de responsabilidad, de constancia e integridad.
Así es como quiero que lo recuerden
Y mientras Dios pone a prueba nuestra fe en este difícil momento, a toda su familia nos toca honrarlo siendo un poco o un mucho como él.
Papá Alejandro: lo eras todo para nosotros. Te vamos a echar de menos. No obstante, puedes estar tranquilo, ya que que cumpliste tu objetivo en este viaje, porque estamos seguros que tu nombre está escrito en el Libro de la Vida.
Mi madre, mis hermanos y el resto de la familia, así como nuestros amigos y vecinos, en estos momentos te estamos recordando y no nos cansamos de agradecer a Dios que el día 2 de Agosto descendiste al sepulcro pero ascendiste a la casa del Padre y te reencontraste con tu hijo Cristobal, mis abuelos, tíos y el resto de la familia que ya partió.
A nombre de mi madre, mis hermanos y sus familias, les damos las gracias a todos ustedes por haber hecho este gran esfuerzo de acompañar a la Familia Bastida Lozano durante estos nueve días.
Cuando la fe está a prueba. Cuando no tienes fuerzas y sientes ese vacío, ese hueco entre el pecho y estómago. Recuerda lo que te enseñaron. Recuerda lo que has leído. Nada está fuera de control. Siempre hay un órden perfecto aún en estos momentos. El tiene el control. A él entrégale tu dolor.
Eres la marcha de mi respiración, la esdrújula de mis frases imperfectas, el peso de mi voz cuando te leo. Eres la curva de mi vida recta, el gris de la ciudad dormida, el salto al charco que acostumbran los cansados. Vamos a ninguna parte; la vida es carreta de chapulines. Y tú eres brújula sin polo norte, giro hacia la izquierda (o la derecha, que aquí da lo mismo); eres pez que nada en lo que me queda de cabello y lo haces ver como melena con baños de dorado. Eres sánscrito y malescrito, arameo y nación libre, perro sin lengua y lengua sin títulos: eres yo en mí, y nada y tanto como te deseo: soy humo y tú el suspiro que deshace mi cuerpo de caracolas y de hilos. Eres cambio de rumbo si soy tu río, o suelo firme si soy un árbol.
lunes, julio 04, 2011
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada... Hoy sé que el nombre de eso es: Respeto. Charles Chaplin.