Ciudadano del mundo. Libre pensador. Iniciado en los misterios de la vida. Obrero de la undécima hora. Emperador de sí mismo. Teórico. Disléxico. Quimérico. Alquímico. Esdrújulo. Amante del balón y las patadas. Ex integrante de la Federación Galáctica.
martes, marzo 30, 2010
martes, marzo 23, 2010
Palabras como cosas
Recuperar de nuevo
los nombres de las cosas
llamarle pan al pan
vino llamar al vino
sobaco al sobaco
miserable al destino
y al que mata llamarle
de una vez asesino
Nos lo robaron todo
las palabras, el sexo
los nombres entrañables
del amor y los cuerpos
la gloria de estar vivos
la crítica, la historia,
pero no consiguieron,
robarnos la memoria
Ellos tienen también
cuerpo bajo la ropa
piernas, uñas, sudor,
vientre, mocos, colmillos,
manos que no acarician,
dedos que no se tocan
sólo saben firmar
y apretar el gatillo,
Nosotros que queríamos
vivir sencillamente
hermanos de la lluvia,
del mar, de los amigos,
pronunciar las palabras que
vencen a la muerte
buscar bajo tu falda,
alimento y abrigo.
Nosotros que queríamos
nombrar las amapolas,
decir viento amanece,
rabia, fuego, decir
que si tu quieres costa
mi lengua es una ola
Nosotros que queríamos
simplemente vivir
nos vimos arrojados
a este combate oscuro
sin armas que oponer
al acoso enemigo
más que el dulce lenguaje
de los cuerpos desnudos
y saber que muy pronto
va a desbordarse el trigo
lunes, marzo 15, 2010
Agradeciendo
Abrí el canal de la abundancia infinita.
Dios, gracias por el dinero.
Se que no lo hicíste por mi,
si no para darte a conocer a través
de esta increíble experiencia.
jueves, marzo 11, 2010
lunes, marzo 01, 2010
El comienzo
La casa huele
a nuevo.
(Siempre quise tener una habitación
con baño completo,
aquí será).
Es hora de volver
a comenzar.
jueves, febrero 18, 2010
Ser
Ser. Aceptarse. Recuperarse. Reorganizarse. Recomponerse. Aprender. Adaptarse. Ilusionarse. Cargarse de amor. Compartir en libertad. Volver a amar.
lunes, febrero 15, 2010
Lunes 15
Lo sé. Hoy es lunes 15. Son las 16:00. Estoy en el trabajo. Fueron tres días de convención y uno de pre.
Hoy nuevamente hubo junta, pero de evaluación. Todo bien, disfruto mis avances, pero hoy no puedo, estoy muerto de cansancio. El jueves fue de vino tinto hasta las 03:00 en Ruben´s. El Viernes, en María Bonita. El Sábado en dos partes: Casa del Padre y Café del Mundo. Ayer fue chevechita y mariscos en Anclote.
Estoy agotado. Ya me voy. Tengo un lugar asegurado en el mundo. Me rescaté del infierno de tu boca, de tus caricias de cruopier. Sobreviví al fantasma de tus noches, al cajón de tus recuerdos.
Vivo al día. Me recupero, cada vez duele menos. No obstante, hoy de madrugada, no pude evitar soñar con vos: aún me amabas. Creo que por eso -a esta hora- sólo quiero dormir. Dormir una semana completa. Dormir mínimo un mes.
Vivo al día. Me recupero, cada vez duele menos. No obstante, hoy de madrugada, no pude evitar soñar con vos: aún me amabas. Creo que por eso -a esta hora- sólo quiero dormir. Dormir una semana completa. Dormir mínimo un mes.
martes, febrero 09, 2010
FB y posdatas
Me dí de alta en el Faise buck para experimentar eso que dicen son las comunidades virtuales. Las redes sociales. Mi objeto de estudio era conocer los nuevos códigos comunicativos. Las dinámicas de estas aldeas cibernéticas.
Al principio fue divertido y extraño. Encontré familiares, ex compañeros de trabajo y varios amigos de la universidad, todos ellos rodeados de grupos, páginas, y cientos de amigos en sus espacios personales.
Me preguntaba: ¿Cómo le hicieron para conocer tantan gente? ¿Cuándo cambió el mundo que ya no necesita las relaciones interpersonales face to face? ¿dónde estuve yo todo este tiempo?
Me inscribí desde el año pasado. Nunca subí nada, no me adherí a nadie. Tan sólo entraba de vez en cuando -para sesinar el tiempo- y constatar que no había concepto de privacidad. Por lo que veía, todo mundo se enteraba de lo que hacías y con quien.
Son muchos los motivos por los que nunca me animé a reclutarme en el Face book (la publicidad, los dueños, el exhibicionísmo consentido, lo frío del formato ).
Fue hasta Enero de este año. Venía saliendo de una crisis personal, una lección de vida. Recorde que los paradigmas son para eso: quebrarlos, reconstruírlos, generar otros. Me tomé una foto en el trabajo, la retoqué a mi gusto con un programita chafa y la subí.
Irma me dijo que a través de este medio podíamos estar más cerca de la qente que conocemos, que lo probase.
Y aquí estoy. Rodeado de gente que selecciono, que siento me puede aportar.
El sistema de este conglomerado te vincula con la primera persona que te conoce y te enlaza con los contactos que tiene éste primer amigo y así se va sugiriéndote más y más personas y tu las agregas (o ellos a tí). La mayoría de las páginas a las que te sumas son apócrifas (pero eso no importa, lo debes descubrir por tí mismo). Eso sí, mientras más amigos y páginas tengas, más status y puntos te ofrece el feis.
En el fondo no puedo valorar si el Face book es bueno o malo, todo depende del uso que le des. De la información que necesites conocer. De la capacidad real que tienes para relacionarte en directo. Porque no puedes escapar a la realidad desde un sistema en el que todo lo tienes bajo control.
Porque también ocurre que los hijos mirones de éste gran mounstro vouyerista se les permite acceder a tu esfera íntima, a tus estados de ánimo, a tu ser creativo, al individuo que te conviertes al pagar dinero por mantener una granja mental -ajena al mundo- en el que el único producto perecedero es el tiempo.
Hasta el día de hoy existen algunas personas que me ha fascinado conocer por éste medio.
Irma, mi querida y legendaria amiga -ex compañera universitaria- que siempre me exhorta a reflexionar, a buscar las respuestas partiendo de la circunferencia hacía el centro
Olga, española ella, alma gemela que camina. Compañera y maestra en el amoroso arte del dar, del trascender.
Mónica o Doctora Conflictiva, quien canta y escribe delicioso, me mostrará la mítica Tijuana que yo sé existe en algún lugar.
Eso es hasta ahora.
El Otoño en Pekin:Viernes, sábado y domingo en el Camino Real. Maratón Estados financieros y planes anuales de trabajo.
Pd.1. Para vos. En efecto. La vida no es un libro, es la suma de todos los libros, de todas tus experiencias vivenciales, es comenzar a tener conciencia de la muerte. Es lo que dejas de hacer mientras planeas el futuro.
Pd.2 Me molesta -un poco- tanta mercadotecnia vendiendo lo que no se puede comprar. Lo que no se demuestra con objetos y servicios de consumo. Lo olvidé, no debo intrometerme en donde no me llaman.
lunes, febrero 01, 2010
Día capicua
Para cuando me leas
sabrás que hoy fue
un día capicua,
palíndromo
que hoy fue honrada
la númerología antigua
Para cuando me leas
también
te enterarás que
me cambié de casa
y
yo
de adentro hacia afuera
Que guardé
en una cajita de madera
la navaja suiza,
el anillo de la tienda egipcia
y la corsetería
negra
que compramos
juntos
Sabrás
sin duda
que te bloquee
en el messenger
que de mi carpeta favorita
te mandé a otros contactos
Que cuando me conecto al blog
entro con cautela
ya no corro
a decir quién soy yo sin tí
Te darás cuenta
que te eliminé de mis
números gratuitos
que borré de mi Nokia
tu teléfono
el de tu mamá
y el de tu casa
que vacié "nuestras fotos"
de la Lap
y las mudé a una oscura USB
Que los boletos de avión
el corcho de una botella
los tickets del cine
el juego de toallas rojas
y el album del
16 de agosto
irán al mismo sitio
a donde
fue a parar
la verdad
los besos
la verdad
los besos
los sueños
la ternura,
la pasión
la pasión
los instantes infinitos
Sí,
es el mismo sitio
donde se encuentra el dolor
la esperanza burlada
el amor no correspondido
Para cuando leas esto
no existirá nada
lo habré quemado todo.
jueves, enero 28, 2010
Dos
Dos emperadores están por conocerse y cuando eso ocurra...
Primera señal. Primera.
La primera de ellas me ocurrió el 26 de Diciembre por la noche al éste de los Ángeles, California.
Mi carro se calentó. Como desconozco de mecánica, mejor me orillé. Busqué una gasolinera. Hice un par de llamadas a la aseguradora: sí tenía cubertura, pero no un proveedor en la zona que me auxiliara.
Hablamos con la encargada de la gas y nos dió chance de estar un rato estacionados. Busqué y llamé a mecánicos que se anunciaban en una revista que nos prestaron en un súper muy raro atendido por paisanos mexicanos originarios de Puebla.
A decir verdad, el dueño de éste súper (raro porque era una tiendita en la que igual encuentras muñecas chinas, líquido para frenos, ropa, sodas y unos panes que nunca me comería), nos dijo que iba a estar cabrón conseguir ayuda, que era sábado por la noche, festivo, y que seguramente si alguien me contestaba iba a andar pedo porque a los mecánicos de Los Ángeles les encanta beber cerveza.
La verda estaba preocupado porque mi acompañante tenía que estar de regreso al día siguiente en Tijuana. Caminamos dos cuadras y nos metimos a cenar y pensar en un restaurante. Ahí acordamos lo que haríamos. Teníamos de dos, ella se regresaba en bus a Tijuana y yo dormía en L.A. o ambos nos regresábamos remolcados hasta Chula Vista y de ahí cruzar la frontera en chinga hasta Tijuana.
Salimos, regresamos a la rara tienda de los amigos poblanos, eran casi las 22:00, estaban por cerrar. Me busqué las llaves del carro y no estaban. En vano me tenté los pantalones, las bolsas de la chamarra.
Dejé a Sonia a resguardo en la tienda y regresé corriendo al restaurante. Fui a los baños, busqué en la mesa, pasillos y estacionameinto. A pesar de que la mesera me ayudó a buscar no encontramos nada. No estaban ahí.
De regreso iba pensando en dónde se me pudieron caer. El escenario se me complicaba aún más: carro descompuesto, sin llaves, Sonia apenada y apresurada por regresar y lo peor, en un país donde todo cuesta en dólares.
Llegué al semáforo, oprimí el botón con el que paras el tráfico para cruzar. Por mi derecha se acercó a buen paso un bato. Cruzó junto conmigo la calle. Volví a oprimir el botón para parar el otro semáforo. Cruzamos juntos. Nos iluminó la luz de la gasolinera donde estaba mi carro. Iba cabisbajo, pensativo. Preocupado por éste descuído. En eso, el muchacho me dice:
- mira,me encontré estas llaves- las miro y se las arrebato, estaban golpeadas, como si les hubiese pasado un carro encima. Observé bien el llavero: eran las de mi carro.
Segunda señal. Segunda.
Esto cocurrió ayer Miércoles 27 en Tijuana. Dos de los camiones de la empresa que están a mi cargo los tenía en reparación.
La distribución del producto que vendemos no la podía posponer, así que renté un camión. Después de 7 viajes, estábamos a escasa media hora de que se venciera el plazo para entregar la unidad. Salí a toda prisa rumbo a la arrendadora para ir adelantándo la facturación y entrega. Ahí me alcanzaría el chofer con el carro para entregarlo.
La unidad se demoró porque en la última entrega no había quien descargara. Le tuve que inventar una historia nada creíble a la encargada del negocio. Me miró a los ojos y me dijo: la dueña me tiene prohibido recibir los carros después de la hora acordada, pero bueno, estamos esperando una camioneta que la trae grúa porque nos falló en el Hongo, venía de Mexicali. Mientras la escuchaba, le mandé mensajes telepáticos para que nos esperara. Ok, me dijo, vamos a esperar.
Ups. Le tiré por el radio al chofer para saber su paradero y no me contestaba. Insistí. Me comencé a impacientar. El nextel se me descargó.
Me fuí al estacionamiento. Entré al carro, conecté el cargador, busqué mi celular. No estaba en el tablero, la puerta, el piso ni en los asientos. Tampoco lo traía en el pantalón. No.
Marqué a Lucía, mi asistenete, por el radio y le pedí que me llamara al celular para verificar.
- Me manda al buzón. -me dice muy quitada de la pena - aquí en la oficina tampoco está porque no se escuchó-
Me sentí muy molesto conmigo. Pensé en los números de la familia que conseguí recientemente y que no tengo en mi agenda de papel, en las fotos y lo que me costó el teléfono. Traía el cel en la mano, antes de salir, era lo único que recordaba.
Al rato sonó el Nextel, era Lucía:
-Oiga-, su celular lo encontró un niño, dice que está en donde los mofles, aquí a dos cuadras del trabajo, el niño venía de la escuela y lo encontró tirado frente a la empresa, cuando le marqué por segunda vez me pasó a su mamá ¿Qué hago?.
Le dije qué hacer. El celular lo dejé en el toldo del carro. Por la prisas nunca lo agarré.
¿Y la terecera señal?
sábado, enero 16, 2010
Para no dejarte ir
De AP
¨Hoy te soñaba otra vez. Ibas conmigo por un extraño mercado que a veces era un edificio de departamentos. Yo extendía la mano a los vendedores-vecinos como si fuera un político, aunque sabía que lo más importante eras tú y quería presumirte. Y de repente sentí un disparo en la nuca: te dejé ir cuando me apretabas la mano. Quise jalar aire y tirarme al piso, y en cambio corrí. Gritaba tu nombre hasta que supe que no tenías nombre: me salían piedras de la boca. No sabría decir si tú me dejaste o yo a ti. Lo asumí como un doloroso malentendido. No tenías rostro ni nombre pero cabías en el hueco de mi mano. Eso recuerdo. Así te soñaba hoy, hace unos instantes. Así te sueño de vez en cuando.En un momento de mi sueño (en un espasmo del Alzheimer, será) no te buscaba siquiera. Así debe sentir alguien que se queda mudo, dije. Así sienten, estoy casi seguro, los que caminan con rumbo a la ceguera. Así siento si te sueño, como-te-llames: norte o sur, rabieta, calabacín morado, marimba sin dientes, cabello rojo o negro o gis; piel albina o de chocolate; raíz de ginseng con piernas largas y dedos de hilo que saludan la vida.Ya no recuerdo si te inventé, si alguna vez estuviste o si eres un suspiro de la madrugada. Hoy que te soñé eras viva, y tu piel era la piel de un pescado que se escabulle; eso tampoco me da noticias de ti, ni me dice qué eres. Lo escribo porque alguien me lo ha recomendado. Piensan que así te borrarás de los sueños, aunque yo no sé si eso es realmente lo que quiero. Escribo con prisa porque en cada punto y en cada coma te me borras algo, y no me causa gracia tener más vivo el recuerdo de un dolor de muelas a los seis años, que a ti.Terrible angustia, volver a la computadora a las tres de la mañana con el corazón temblando y sin saber por qué, para qué. Vivo en vela. Dormía cinco horas y luego cuatro, y de tres he pasado a una. Tengo ánimos para comerme el mundo. Tengo fuerza para hacerme bolita como un moco y lanzarme lejos. Tengo suficiente energía como para doblar rieles o arrancar el marco de la puerta del departamento en el que vivo. Quiero decir que no padezco cuando me mantengo tanto tiempo despierto. Sufro porque no sueño: el sueño es la única ventana que me permite acariciar la posibilidad de encontrarte para no dejarte ir, como nos sucedió ayer.Hace varias tardes que mi cabeza cayó sobre mis hombros, como una tortuga que esconde la cabeza en el caparazón. Lo observé desde mi propia cabeza. Ronqué por un segundo. Estaba en el trabajo. Si no fuera porque había gente a los lados, me habría puesto cómodo para esperar y ver cómo llegas en un sueño. Habría intentado descubrir misterios que me urge descubrir. Te habría agarrado fuerte de la mano para que no me dejaras o para no irme. Habría arrancado el cable de la televisión para amarrarme a ti. Te habría abrazado para fundirme contigo, para ser tu piel y tu cabello, o los huesos que no conozco y que veo entre sueños y se van, se esfuman, se diluyen como la luz entre los árboles del Parque México.Esta madrugada velo otra vez. Y porque velo, no vienes entre sueños. Quiero dormir para que vuelvas, toques discretamente la ventana y pidas asilo al hueco de mi mano. Quiero atraparte un dedo, un cabello, la punta de la lengua. Quiero retener tu nombre: esta vez no pienso dejarte ir." .
¨Hoy te soñaba otra vez. Ibas conmigo por un extraño mercado que a veces era un edificio de departamentos. Yo extendía la mano a los vendedores-vecinos como si fuera un político, aunque sabía que lo más importante eras tú y quería presumirte. Y de repente sentí un disparo en la nuca: te dejé ir cuando me apretabas la mano. Quise jalar aire y tirarme al piso, y en cambio corrí. Gritaba tu nombre hasta que supe que no tenías nombre: me salían piedras de la boca. No sabría decir si tú me dejaste o yo a ti. Lo asumí como un doloroso malentendido. No tenías rostro ni nombre pero cabías en el hueco de mi mano. Eso recuerdo. Así te soñaba hoy, hace unos instantes. Así te sueño de vez en cuando.En un momento de mi sueño (en un espasmo del Alzheimer, será) no te buscaba siquiera. Así debe sentir alguien que se queda mudo, dije. Así sienten, estoy casi seguro, los que caminan con rumbo a la ceguera. Así siento si te sueño, como-te-llames: norte o sur, rabieta, calabacín morado, marimba sin dientes, cabello rojo o negro o gis; piel albina o de chocolate; raíz de ginseng con piernas largas y dedos de hilo que saludan la vida.Ya no recuerdo si te inventé, si alguna vez estuviste o si eres un suspiro de la madrugada. Hoy que te soñé eras viva, y tu piel era la piel de un pescado que se escabulle; eso tampoco me da noticias de ti, ni me dice qué eres. Lo escribo porque alguien me lo ha recomendado. Piensan que así te borrarás de los sueños, aunque yo no sé si eso es realmente lo que quiero. Escribo con prisa porque en cada punto y en cada coma te me borras algo, y no me causa gracia tener más vivo el recuerdo de un dolor de muelas a los seis años, que a ti.Terrible angustia, volver a la computadora a las tres de la mañana con el corazón temblando y sin saber por qué, para qué. Vivo en vela. Dormía cinco horas y luego cuatro, y de tres he pasado a una. Tengo ánimos para comerme el mundo. Tengo fuerza para hacerme bolita como un moco y lanzarme lejos. Tengo suficiente energía como para doblar rieles o arrancar el marco de la puerta del departamento en el que vivo. Quiero decir que no padezco cuando me mantengo tanto tiempo despierto. Sufro porque no sueño: el sueño es la única ventana que me permite acariciar la posibilidad de encontrarte para no dejarte ir, como nos sucedió ayer.Hace varias tardes que mi cabeza cayó sobre mis hombros, como una tortuga que esconde la cabeza en el caparazón. Lo observé desde mi propia cabeza. Ronqué por un segundo. Estaba en el trabajo. Si no fuera porque había gente a los lados, me habría puesto cómodo para esperar y ver cómo llegas en un sueño. Habría intentado descubrir misterios que me urge descubrir. Te habría agarrado fuerte de la mano para que no me dejaras o para no irme. Habría arrancado el cable de la televisión para amarrarme a ti. Te habría abrazado para fundirme contigo, para ser tu piel y tu cabello, o los huesos que no conozco y que veo entre sueños y se van, se esfuman, se diluyen como la luz entre los árboles del Parque México.Esta madrugada velo otra vez. Y porque velo, no vienes entre sueños. Quiero dormir para que vuelvas, toques discretamente la ventana y pidas asilo al hueco de mi mano. Quiero atraparte un dedo, un cabello, la punta de la lengua. Quiero retener tu nombre: esta vez no pienso dejarte ir." .
jueves, enero 14, 2010
Chitacon se convirtió en Luz
La muerte
se aprendió
nuestra acera
el número
de la puerta
15 días
después de Cris
te dieron ganas de irte
Chitacon
Dejando sola a mamá Sofía
al Jose
a tus amados nietos
Y por tus ganas de morirte
Se nos volvió a reventar
el corazón
recien zursido
apenas remendado
Nuevamente
nos acosan
dís locos:
Llanto
dolor
Oraciones
Dios y Ángeles
Velorios y
Crematorios
Tía
ahora
¿quién nos va a decir
que nos quiere con
semitas
pipian
adobo
huitlacoche
memelas
y atole de masa?
Seguramente
la cocina
las especias
las ollas, cacerolas
los platos
las sábanas
la ropa
los pisos
extrañarán
la alquimia de tus manos
la pulcritud
de tu mirada
Seguramente
a Giovani, Jean Poul , Michael
y José Juan
les doleras por siempre
pero mi mamá Sofía
se quedó sola
con un hijo menos
y apenas medio corazón
(la otra mitad se fué contigo)
Yo también te echaré de menos
Chitacon
por ti soy el que miras
¿quién nos va a relatar los por menores
de nuestra infancia?
¿quién va a dibujar en nuestra imaginación
el pueblo mágico en el que creciste cuidando a mi madre
y mis tíos?
¿quién nos va a contar acerca de nahuales
difuntos y ánimas?
¿quién me va a decir?:
"de Dios que sí".
Me alegra saber que
burlaste a tus inútiles huesos
tanta puta enfermedad
e hicíste lo de las luciérnagas:
brillaste de noche
hasta convertirte en luz
después
te salieron alas
jueves, enero 07, 2010
Rosca de Reyes
Hoy volví a escuchar lo de ya hace algunos años en Hermosillo, Sonora, es algo más o menos así, sucedió ayer por la noche en Tijuana, BC.
La escena vuelve a ocurrir en la oficina al momento de partir la Rosca de Reyes. Llegan los muchachos auxiliares de almacén. Se les advierte que al que le salga un Niño Dios de plástico deberá pagar los tamales el 2 de Febrero, día de La Candelaria.
Todo ocurre rápido. Empiezan a pasar a cortar su pedazo de Rosca.
-Me salió el pinche Mono- dice el primero, que es Santiago.
Le recrimino que no es el " pinche Mono" , que es un Niño Dios y que la rosca simboliza la corona que portaban los Reyes Magos, que es sinónimo de Amor Paz y Felicidad. Que la rosca igual es un círculo que quiere decir que el amor y la vida no tiene principio ni final. Que los niñitos que vienen al interior significan el ocultamiento del Niño Jesús por María y José porque Herodes lo mandó matar. Que a quien le salga, simbólicamente deberá hacerse cargo del niño hasta el 2 de febrero para presentarlo en el templo, pero que como nostros no podemos hacer eso terminamos comprando tamales, simplemente para recordarlo...
- A mi también me salió otro mono- dice José Isabel con voz baja
- ¿Pues cuántos monos trae esta chingadera? vocifera Salvador
-Con razón nos invitaron rosca, - comenta Gabriel mientras mastica, apenas se le entiende - para terminar pagándoles sus tamales a los de la oficina.
No cuento hasta diez. Agarro mi pedazo de rosca, lo reviso, no me tocó nada. Me voy a mi lugar. Quiero reir, pero no puedo. Mejor lo escribo.
La escena vuelve a ocurrir en la oficina al momento de partir la Rosca de Reyes. Llegan los muchachos auxiliares de almacén. Se les advierte que al que le salga un Niño Dios de plástico deberá pagar los tamales el 2 de Febrero, día de La Candelaria.
Todo ocurre rápido. Empiezan a pasar a cortar su pedazo de Rosca.
-Me salió el pinche Mono- dice el primero, que es Santiago.
Le recrimino que no es el " pinche Mono" , que es un Niño Dios y que la rosca simboliza la corona que portaban los Reyes Magos, que es sinónimo de Amor Paz y Felicidad. Que la rosca igual es un círculo que quiere decir que el amor y la vida no tiene principio ni final. Que los niñitos que vienen al interior significan el ocultamiento del Niño Jesús por María y José porque Herodes lo mandó matar. Que a quien le salga, simbólicamente deberá hacerse cargo del niño hasta el 2 de febrero para presentarlo en el templo, pero que como nostros no podemos hacer eso terminamos comprando tamales, simplemente para recordarlo...
- A mi también me salió otro mono- dice José Isabel con voz baja
- ¿Pues cuántos monos trae esta chingadera? vocifera Salvador
-Con razón nos invitaron rosca, - comenta Gabriel mientras mastica, apenas se le entiende - para terminar pagándoles sus tamales a los de la oficina.
No cuento hasta diez. Agarro mi pedazo de rosca, lo reviso, no me tocó nada. Me voy a mi lugar. Quiero reir, pero no puedo. Mejor lo escribo.
miércoles, enero 06, 2010
Reyes y Magos
Ando Melancólico, teórico, disléxico, quimérico, esdrújulo.
Recuerdo que el cinco de Enero por la noche no dormíamos mi hermano Ignacio y yo. Todos nos mandaban a dormir temprano y apesar de que rogáramos porque no fuera así, nos íbamos a dormir a regañadientes, pero engañábamos a todos. Nos hacíamos los dormidos y en la oscuridad y el silencio, nos comunicábamos entre literas para bajar de madrugada a la sala, para ver si ya habían venido Los Reyes Magos y estaban nuestros juguetes bajo el árbol.
Simpre nos falló la estrategia de hacernos los dormidos. Bajábamos dos o tres veces y no había nada. Regresábamos a la cama tristes, aveces llorando porque pensábamos que no habían llegado y que esto era porque nos habíamos portado mal. Nunca supimos en realidad qué pasaba pero el caso es que Ignacio me despertaba gritando ¡ya llegaron!, y sí, nunca nos fallaron.
Quizás no nos traían exactamente lo que pedíamos pero en esos momentos no nos acordábamos de la carta, ni de hacer un reclamo siquiera. Íbamos de cama en cama mostrándoles a mis hermanos y papás, lo que nos habían traído. Despertábamos a todos y hacíamos un desmadre a pesar de que toda vía no amanecía, claro y para allá voy, El Cris siempre se hacía sentir: dejen de estar molestando pinches chamacos que no dejan dormir.
A la distancia, esta tradición me parece una crueldad para los padres que deben,(a parte de comprar juguetes cada vez más innecesarios por lo caro y sofisticados) cargar con la cuesta de Enero, pagando el reetiquetado de precios en la canasta básica, predial, tenencia, abonos y letras.
Sin embargo, hoy quiero darle las gracias a Mis Reyes y Magos (Alejandro y Sofía) por habernos hecho sentir amados y procurados cada 5 de Enero por la madrugada.
Recuerdo que el cinco de Enero por la noche no dormíamos mi hermano Ignacio y yo. Todos nos mandaban a dormir temprano y apesar de que rogáramos porque no fuera así, nos íbamos a dormir a regañadientes, pero engañábamos a todos. Nos hacíamos los dormidos y en la oscuridad y el silencio, nos comunicábamos entre literas para bajar de madrugada a la sala, para ver si ya habían venido Los Reyes Magos y estaban nuestros juguetes bajo el árbol.
Simpre nos falló la estrategia de hacernos los dormidos. Bajábamos dos o tres veces y no había nada. Regresábamos a la cama tristes, aveces llorando porque pensábamos que no habían llegado y que esto era porque nos habíamos portado mal. Nunca supimos en realidad qué pasaba pero el caso es que Ignacio me despertaba gritando ¡ya llegaron!, y sí, nunca nos fallaron.
Quizás no nos traían exactamente lo que pedíamos pero en esos momentos no nos acordábamos de la carta, ni de hacer un reclamo siquiera. Íbamos de cama en cama mostrándoles a mis hermanos y papás, lo que nos habían traído. Despertábamos a todos y hacíamos un desmadre a pesar de que toda vía no amanecía, claro y para allá voy, El Cris siempre se hacía sentir: dejen de estar molestando pinches chamacos que no dejan dormir.
A la distancia, esta tradición me parece una crueldad para los padres que deben,(a parte de comprar juguetes cada vez más innecesarios por lo caro y sofisticados) cargar con la cuesta de Enero, pagando el reetiquetado de precios en la canasta básica, predial, tenencia, abonos y letras.
Sin embargo, hoy quiero darle las gracias a Mis Reyes y Magos (Alejandro y Sofía) por habernos hecho sentir amados y procurados cada 5 de Enero por la madrugada.
jueves, diciembre 31, 2009
Cristobal se fué

Si terminé el año viajando como me lo propuse, pero no fue como lo tenía planeado... tuve que tomar dos aviones para acompañar en su partida final a mi hermano Cristobal.
No alcancé a verlo con vida, pero si nos despedimos vía celular y le ayudé a no tener miedo en su etapa final. Quiero escribir mucho acerca de él pero no puedo aún. Cuando sabes que no volverás más a ver a tu hermano (tu carnal pegalón, tú compañero de viaje desde la infancia), créelo, hasta las letras duelen:
Es un dolor biológico (duele el cuerpo)
Es un dolor psicológico (duele la personalidad)
Es un dolor social (duele la sociedad y su forma de ser)
Es un dolor familiar (nos duele el dolor de otros)
Es un dolor espiritual (duele el alma)
En la pérdida de un ser querido duele el pasado, el presente y especialmente el futuro.
Toda la vida, en su conjunto, duele.
No alcancé a verlo con vida, pero si nos despedimos vía celular y le ayudé a no tener miedo en su etapa final. Quiero escribir mucho acerca de él pero no puedo aún. Cuando sabes que no volverás más a ver a tu hermano (tu carnal pegalón, tú compañero de viaje desde la infancia), créelo, hasta las letras duelen:
Es un dolor biológico (duele el cuerpo)
Es un dolor psicológico (duele la personalidad)
Es un dolor social (duele la sociedad y su forma de ser)
Es un dolor familiar (nos duele el dolor de otros)
Es un dolor espiritual (duele el alma)
En la pérdida de un ser querido duele el pasado, el presente y especialmente el futuro.
Toda la vida, en su conjunto, duele.
miércoles, diciembre 02, 2009
miércoles, noviembre 18, 2009
Naufragios como remedio
De Alejandro PaezElla piensa que
después del naufragio principal cada uno de los siguientes la acerca más a la orilla.
Y convencida de sí,
huye de cualquier señal que la conduzca a enterarse de que, uno a uno, los naufragios subsiguientes la han mandado más adentro en el mar.
Ella cree
que es posible escapar del sino de los abandonados si recurre a la vieja fórmula de los piratas: beber; ganarse la comida del día y beberse la noche con ron; dejarlo todo por un rato y a la mañana retomar las tareas del Sísifo interior: hundir su barco, el siguiente.
Ella no
tiene cabeza para reparar mastines y velas. Mejor hace de las astillas su esperanza, porque se ha vuelto especialista en construir, de los restos de cada hundimiento, un nuevo velero que la lleve a otro naufragio.
Y confía en que ese que viene la arrime a tierra, y no: la conduce mar adentro.
Mar adentro, para mi fortuna –y no sé si la de ella–, naufrago yo.
La primera vez que se le vio naufragar, flotaba abrazada de un amarre de cajas, cada una marcada así: “Frágil”. Pero no le duraron una tormenta, aunque ella quisiera. Esas cajas, las “Frágil”, no estaban para resistir a alguien; todo lo contrario, eran para garantizar el hundimiento, su hundimiento.
Ella piensa
que es posible sacudir el mar. Cree que cada barco que hunde conmueve las entrañas del Enorme Extraordinario. Deliberadamente instalada en el engaño, cierra los ojos para no contar las astillas que le van quedando, cada vez menos. No se rinde aún frente a las señales que le dicen que muy pronto quedará sin posibilidades de maniobra y vulnerable, mar adentro de su propio corazón.
Y mar adentro, para mi fortuna –y no sé si la de ella–, navego yo.
Mar adentro estamos muchos, los tantos que naufragan. Imposibilitados, nos resignamos a hundirnos; o mandamos luces de bengala (que nadie ve porque nos hemos alejado de la playa); o sacamos fuerzas para rehacer barcos que de inmediato hundimos; o somos de los pocos afortunados que ven a lo lejos una luz oscura: la luz del otro.
(Me hago ilusiones: De sus pómulos obtengo el coraje; de sus alergias, que no conoce, construyo un timón; de su cabello negro rehago un casco, y proa y popa las saco de repetir su nombre. Junto mis astillas con las de ella, restos de incontables naufragios, y me nombro capitán de un barco al que –ella no sabe– ya se ha subido. Piensa que después del naufragio principal cada uno de los siguientes la acerca más a la orilla, y me engaño creyendo que esa orilla soy yo, a pesar de que estoy mar adentro, muy mar adentro, tan mar adentro que se me han acabado las astillas y grito por mi propia salvación.)
Ella cree
que es posible escapar, pero delira: en su fiebre no se da cuenta de que duerme, ahora, en el camarote de un buen capitán de barco que nació en el desierto. Ese capitán soy yo.
Ella es especialista
en los hundimientos, pienso ahora que la veo dormida. Ata y desata amarras y velas. Sube y baja banderines de auxilio y de pirata para causarle desconciertos al mar. Entonces una ola cualquiera le cumple el deseo. Nos hundimos con ella. Nos vamos más adentro en el mar.
Y mar adentro, para mi fortuna –y no sé si la de ella–, yo quiero seguir.
martes, septiembre 29, 2009
San Miguel
Hoy es mi santo... soy Miguel Ángel y me gusta que me digan así. Huizar alguna vez me pintó en una revista: "Miguel, tú eres el Arcángel y yo soy Luzbel" hace bastantes años ya.
Nadie me llamó, nadie me felicitó, hoy es mi santo y nadie se acordó de mi . Supongo que esto es la nostalgia.
Nadie me llamó, nadie me felicitó, hoy es mi santo y nadie se acordó de mi . Supongo que esto es la nostalgia.
lunes, junio 08, 2009
Esta suma debería ser igual a cero
Otra vez aquí, esperando.
Camino de la computadora a la tienda y me revuelco en el sillón en el que leo. Acaricio a los perros y los saco a pasear si me miran a los ojos. La sandía en el vaso de agua fresca me sonríe y dejo que me seduzca. En el departamento de arriba tienen fiesta desde que inició la epidemia de influenza. Me fumo un cigarro.
Ya le di dos vueltas a los periódicos. Ya vi que en la tele anunciaron tres refritos, cuatro churros y el noticiero, que es como todo lo anterior pero más decepcionante. El libro que abrí es el mismo de ayer, páginas antes. Apagué el celular pero no pude resistir: volví a encenderlo.
No creo que llamen, que me lancen piedritas en el vidrio o que me visiten sin avisar. Pero lo espero. La lata de la Coca de dieta que me tomé ayer me observa desde hace rato dar vueltas en la silla, y sin hacer un gesto se lamenta más que yo por esta penumbra. Escribo una palabra y me pongo alegre porque tengo con quien platicar. Las palabras tienen forma de mujer, no importa si empiezan con te, con eme, con zeta o con erre. Imprimo esa palabra al centro de una página en blanco para escuchar un ruido diferente al mío, que mis dos cachorros saben cuándo estar callados. Me alegro también porque un cerillo nuevo se enciende con la punta roja de mi cigarro. Deposito cerillos en el cenicero como sin darme cuenta para que suceda. Y sucede. Y lo aprecio.
El amor tendría que sumar menos de dos. El amor debería ser cualquier cosa, menos la espera. El amor es todo lo que hace daño.
Escojo fruta y se pudre mientras pienso en ti. Tengo en el refri sólo pan, salchichas y mostaza porque pienso en ti. Voy a mi oficina porque pienso en ti y si ya no quiero estar allí, también. Porque te pienso me despierto en la mañana y me visto; me arreglo la barba y respiro; tomo un taxi o mi auto y observo por la ventana porque estarás por allí si estos lentes de fondo de botella no me fallan. Esperas el metro; eres la chica que toma el teléfono público y la que me hará sonar el celular. Llegas en cada correo electrónico, eres el único spam que aprecio y la primera foto que se carga en internet.
Vuelvo a casa porque pienso en ti. Pido una pizza y quiebro unas nueces porque pienso en ti. Pongo palomitas en el microondas porque tu nombre suena en la matraca de maíces reventando. Cierro la puerta despacio para no despertarte porque habrás llegado cuando no estoy. Pero no. No llegaste. Miento: tampoco lo espero.Entonces pienso en ti y agarro fuerzas otra vez para volver al sillón en el que leo, a la computadora, a la tienda, a la tele que es boba, al mismo libro de ayer, a los periódicos, a mi vida que es una rutina porque le da método a la espera.
La suma del amor debería ser igual a cero, pero no lo es.
No me llames. No vengas. No pienses, como lo hago yo. No vivas, no respires, no me invoques. No sientas, no sufras, no rías. Quédate quieta: deja que se nos haga tarde este día (como ayer y antier y los días previos). Deja que pase una semana, dos. Y luego los meses. Que se vayan los años.La suma de los recuerdos debería ser igual al olvido. Pero no.
AP
Camino de la computadora a la tienda y me revuelco en el sillón en el que leo. Acaricio a los perros y los saco a pasear si me miran a los ojos. La sandía en el vaso de agua fresca me sonríe y dejo que me seduzca. En el departamento de arriba tienen fiesta desde que inició la epidemia de influenza. Me fumo un cigarro.
Ya le di dos vueltas a los periódicos. Ya vi que en la tele anunciaron tres refritos, cuatro churros y el noticiero, que es como todo lo anterior pero más decepcionante. El libro que abrí es el mismo de ayer, páginas antes. Apagué el celular pero no pude resistir: volví a encenderlo.
No creo que llamen, que me lancen piedritas en el vidrio o que me visiten sin avisar. Pero lo espero. La lata de la Coca de dieta que me tomé ayer me observa desde hace rato dar vueltas en la silla, y sin hacer un gesto se lamenta más que yo por esta penumbra. Escribo una palabra y me pongo alegre porque tengo con quien platicar. Las palabras tienen forma de mujer, no importa si empiezan con te, con eme, con zeta o con erre. Imprimo esa palabra al centro de una página en blanco para escuchar un ruido diferente al mío, que mis dos cachorros saben cuándo estar callados. Me alegro también porque un cerillo nuevo se enciende con la punta roja de mi cigarro. Deposito cerillos en el cenicero como sin darme cuenta para que suceda. Y sucede. Y lo aprecio.
El amor tendría que sumar menos de dos. El amor debería ser cualquier cosa, menos la espera. El amor es todo lo que hace daño.
Escojo fruta y se pudre mientras pienso en ti. Tengo en el refri sólo pan, salchichas y mostaza porque pienso en ti. Voy a mi oficina porque pienso en ti y si ya no quiero estar allí, también. Porque te pienso me despierto en la mañana y me visto; me arreglo la barba y respiro; tomo un taxi o mi auto y observo por la ventana porque estarás por allí si estos lentes de fondo de botella no me fallan. Esperas el metro; eres la chica que toma el teléfono público y la que me hará sonar el celular. Llegas en cada correo electrónico, eres el único spam que aprecio y la primera foto que se carga en internet.
Vuelvo a casa porque pienso en ti. Pido una pizza y quiebro unas nueces porque pienso en ti. Pongo palomitas en el microondas porque tu nombre suena en la matraca de maíces reventando. Cierro la puerta despacio para no despertarte porque habrás llegado cuando no estoy. Pero no. No llegaste. Miento: tampoco lo espero.Entonces pienso en ti y agarro fuerzas otra vez para volver al sillón en el que leo, a la computadora, a la tienda, a la tele que es boba, al mismo libro de ayer, a los periódicos, a mi vida que es una rutina porque le da método a la espera.
La suma del amor debería ser igual a cero, pero no lo es.
No me llames. No vengas. No pienses, como lo hago yo. No vivas, no respires, no me invoques. No sientas, no sufras, no rías. Quédate quieta: deja que se nos haga tarde este día (como ayer y antier y los días previos). Deja que pase una semana, dos. Y luego los meses. Que se vayan los años.La suma de los recuerdos debería ser igual al olvido. Pero no.
AP
miércoles, junio 03, 2009
UNAM

Es mas que un equipo de futbol, que un salon de clases, que una estadistica que la coloca dentro de las primeras 40 universidades del orbe, la UNAM es territorio libre donde el conocimiento permea en el aire inundandolo todo, es de y para los mexicanos, para cualquier ciudadano del mundo, ser de la UNAM es mantener una actitud crítica, humanista, constructiva ante la vida, la UNAM fue y sigue siendo mi casa, la UNAM lo es todo...
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